viernes, febrero 3

Verónica Valenzuela: Entrevista

                                                       


Las chicas de Escribe Romántica le han hecho una interesante entrevista a nuestra Verónica; si quieres conocer más de ella y de sus obras... sigue leyendo:


Verónica, te agradecemos que hayas accedido a nuestra entrevista.

Es un placer estar con vosotras, muchas gracias. 

¿Cómo es tu proceso creativo? 

Antes de empezar a escribir una novela me hago un esquema mental de cómo será la trama y los personajes, de principio al final y viendo qué ocurre en cada capítulo. 

Cuando se cómo va a evolucionar la novela completa, entonces empiezo a escribirla usando el esquema. Muchas veces te sales de lo que habías ideado, con nuevas ideas o quitando escenas, pero para mí eso es bueno porque el libro fluye.

No escribo a diario por falta de tiempo, pero eso no me asusta porque en cuanto tengo un par de horas para escribir, mi mente retoma la novela por donde iba. 

Con la que estoy haciendo ahora, he vuelto a coger cuadernos y bolígrafos; cuando ya esté completa la pasaré al pc. En ellos también apuntó los datos de documentación que voy necesitando. 

¿Por qué decidiste recuperar tu nombre de pila Verónica Valenzuela y dejar de utilizar tu seudónimo Verónica Butler que utilizaste en tu primera novela Hijos de Caín

La idea del pseudónimo fue de la 1º editora que tuve, que publicó Hijos de Caín. Quedamos en que para no perder mi nombre completo, utilizará un apellido que sonara anglosajón porque vende más. Así que usé el de Sara, la chica de Herido.

Pero en el fondo nunca me he sentido cómoda con el pseudónimo, porque estaba perdiendo mis raíces de las que estoy muy orgullosa. 

Cuando firme con El Maquinista mi 2º novela, decidí volver al mío verdadero, y así pienso seguir publicando con él. Mi padre debía estar mordiéndose las uñas en la eternidad por no llevar mi apellido… 

Escribes en primera o tercera persona ¿En cuál te encuentras más a gusto? 

Mis 3 primeras novelas han sido en 3º persona, porque cuentan historias en las que el lector debía conocer los sentimientos y pensamientos de todos los personajes, y con la 1º persona sólo pueden saber cómo piensa el protagonista. 

Pero con Lazo Inseparable estoy utilizando la 1º persona porque él personaje principal cuenta su propia historia, y al ser dramática, me interesa que el lector pueda identificarse con su sufrimiento de forma más real. 

Según tu criterio ¿Cuál crees que sea la mejor opción para un escritor novel con respecto al uso del narrador? 

La 3º persona, porque permite contar la historia en plural y con el coro de personajes que implique la trama.  Es más fácil para contar escenas de acción o drama, puesto que la 1º sólo cuenta lo que ven los ojos del narrador. 

Tus novelas Herido Más allá de las trincheras están relacionadas por sus beligerancias, pero cada una tiene su propio estilo ¿Cómo y dónde es el proceso de documentación?

Herido fue mucho más “fácil”, porque estuve investigando como se comportaban los soldados cuando vienen de conflictos bélicos y traen traumas; fue duro documentarme para las torturas en las prisiones militares en países como Irak, a veces tenía que dejarlo unos días por los cruentos detalles que leía. 

Más allá de las trincheras fue más difícil porque trata de una época no muy conocida como la 1º Guerra Mundial. Tuve que aprender desde cómo se hacía una bomba de gas hasta cómo eran las comunicaciones y los tanques. 

También utilicé vocabulario húngaro, gracias a Sebastián, un profesor de español en Budapest con el que me puse en contacto por mail. 

Pero fue un proceso muy largo de 2 años, donde he aprendido mucho, he descubierto grandes documentales de supervivientes de la Gran Guerra; mujeres soldados increíbles y todo eso me ayudó mucho a dar una vida más creíble y real a Lajos y Olenka. 

En la entrevista que te realizaron en Jerez directo, mencionas que el sello tuyo como escritora es que los personajes sufran hasta que el corazón les duela ¿Cómo haces para transmitir en tus libros este sentimiento y hacerlo tan real? 

Tiendo a interpretar mis personajes, metiéndome en la mente y el corazón que he creado para ellos; intento sentir lo que ellos sentirían si fueran personas de carne y hueso. 
Con Morgan, el soldado de Herido, lloré a veces al hacer las escenas más duras, pero siempre pienso que si yo logró emocionarme, el lector también lo hará. 
Con Lajos de Más allá… quise ponerme en la encrucijada que él sufre, entre el deber hacia su linaje y su familia, y la mujer que ama por encima de todo. 

Además, tus novelas están cargadas de alegría, melancolía, dramatismo, sensualidad, acción y muchos otros sentimientos que permiten adentrarnos en la piel de cada personaje ¿Cómo haces para mantener un equilibrio entre todas estas emociones? 

Pues la verdad es que no hago nada en especial, sólo intento que la trama romántica sea suficientemente creíble pero sin rozar la ñoñería; que los acontecimientos que ocurren en las novelas no cansen al lector, sobre todo en las escenas que tienen mucho dramatismo. 

Y con las escenas de cama, nunca tengo problemas, sólo me dejo llevar y pienso que les gustaría en ese momento a los personajes. Aunque luego mi madre cuando las lee, se pone colorada y me regaña.

De hecho Herido tiene buenas dosis de sensualidad, porque el sexo entre los protagonistas es una parte muy importante en la novela por todo lo que tienen que superar. 

Para finalizar, he leído que tienes una vena cómica y que piensas hacer un libro de monólogos junto a tu marido ¿Podrías regalarnos algunas dosis de tu buen humor? 

Contando chistes soy muy mala, pero cuando haga los monólogos, me gustaría que fueran muy divertidos, tanto para chicas como chicos. 
Por ejemplo, los lectores van a reírse con algunas escenas de Herido, porque Sara es muy bajita al lado de Morgan que mide 1.90.
Muchas de las situaciones en las que él se mete con su altura, son reales, basadas en el cachondeo que mi marido se trae conmigo. 
Puesto que el es un poco más bajo que Morgan pero yo soy como Sara, y cuando nos reunimos a tomar algo con mis cuñados, el gracioso me usa de minibarra y me planta el vaso de refresco en la cabeza. 

Y como yo digo siempre, soy una mujer CCC
Chica( bajita) 
Cegata( veo menos sin gafas que un gato de escayola) 
Cojonuda ( o, sea, estupenda y sin abuela, jejej).


Muchas gracias, Verónica, he disfrutado muchísimo la entrevista.
En Escribe Romántica te deseamos muchos éxitos en todos tus proyectos.