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martes, febrero 8

NOVEDAD: Mabel Guffanti: En blanco y negro



Título: En blanco y negro
Autor: Mabel Guffanti
Editorial: Editora Digital – http://www.editoradigital.info/
Género: lírica – poemario visual
Páginas: 37
Fecha de publicación: 7/02/2011
Diseño de portada: Arq. Mabel Guffanti

Esta obra es la primera recopilación de imágenes realizadas a lápiz, en las soleadas tardes de Capilla del Monte, disfrutando de los sonidos de la naturaleza y de la imponente presencia del místico Cerro Uritorco.

La tranquilidad de este lugar contrasta con la vorágine mundial en la que vivimos; donde los tiempos corren y todo parece estar definido. Donde las imágenes y los colores nos invaden aturdiendo los sentidos y haciéndonos olvidar la importancia del silencio interior.

Con esta obra los invito a hacer una pausa en la acelerada rutina diaria. El arte, tal como lo conocemos, no siempre incluye expresiones puras del alma. El dibujo o la pintura a lápiz difícilmente sean expuestos en una galería de arte. Tal vez solo se los muestra en forma informal, y es así como he exhibido mis obras a la reflexión de la gente, encontrando respuestas increíbles.

El ser humano es capaz de captar impresiones y sensaciones inesperadas ante ciertas imágenes que fluyen como resultado de la inspiración de un momento.

Al igual que cualquier libro que espera ser escrito para ser leído, estas imágenes estaban esperando el momento para salir a la luz y ser disfrutadas.

Los invito, entonces, a compartir momentos de reflexión, de meditación, que permitan alegrar el alma y disfrutar el momento.

Los invito a: mirar, leer y disfrutar....




Lee la introducción aquí




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jueves, enero 20

NOVEDAD: Manuel Arduino:Un nuevo testamento

Título: Un nuevo Testamento
Autor: MANUEL ARDUINO
Editorial: Editora Digital – www.editoradigital.info
Género: poemario
Precio: 5 dólares
Páginas: 42
Fecha de publicación: 14/01/2011
Diseño de portada: Benegas

El cautivo central

Perdido en el centro del laberinto,
sin saber a quién recurrir,
sin tener nada ni nadie en quien confiar,
sabiéndose sospechado, en total adversidad,
el minotauro emprendió la marcha espiral
a través de los íntimos meandros
del jardín cúbico y mandálico.
Erró el camino una y otra vez,
fatigó su cuerpo monstruoso en la impericia
de una línea de fuga inconcebible,
contempló los astros constelados,
trazó el mapa del infinito
con su marcha cuadrúpeda por los senderos,
atravesó el centauro y el arquero,
dejó atrás los signos celestes
y el juego de los dioses, todo tras el escape
expedito, tras la vía láctea rupestre.
Cuando el aire se abrió como un círculo
al que se descubre en una expedición,
cuando el olor del mundo lo agasajó,
cuando otras voces y no la memoria
se hacían oír, cuando las risas y las quejas,
los perfumes deletéreos y la pitanza aromática
se extendieron como garras amenazantes
sobre su maléfico cuerpo en cautiverio,
cuando al final de sus fatigas
columbró la salida al dédalo circular
y con ello advirtió la inaudita ajenidad,
el otro y el marasmo, la sombra y la daga,
los héroes regodeándose con bandos irritantes;
en ese instante luminar el cautivo sacudió sus esperanzas,
las dejó caer, soltó los estúpidos sueños de libertad,
apreció que junto a su propio laberinto,
aunque sólo en apariencia del lado exterior,
conviven otros característicos laberintos,
encrucijadas de odio y mil amores clandestinos,
entrejuegos de hombres y de mujeres amancebadas,
ligaduras y nudos de ojos y de manos,
convexidades y concavidades afrodisíacas,
tramas y rejas, cruces y vértigos,
vórtices de pasión y de autoindulgencia.
En ese instante el minotauro temible y horroroso,
la pobre víctima propicia del alma heroica
retrocedió hasta el centro del propio egoísmo,
hasta el refugio preservado y seguro
en que se está a solas con el horror sagrado,
con la extinción y la síntesis de uno mismo,
y capitulando de tantas esperanzas fatuas,
de promesas escuchadas a las voces de los hombres,
se sentó sobre sus cuatro patas crujientes
y agachando la testa terrible y taurina
se dejó llorar por todas las lágrimas,
por las lágrimas de todos los cautivos
y esperó que el estertor del tiempo
se hiciera cargo de la terrible interpelación del reflejo
Porque el laberinto es el más cruel de los espejos.

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